Kamal Naser define la contabilidad creativa como «la transformación de los números de la contabilidad financiera de lo que realmente son, a lo que quien los prepara quiere que sean, aprovechando las reglas existentes y/o ignorando algunas o todas ellas».
Aunque existen diversas definiciones, todos coinciden en que es una práctica común y nada deseable.
Estas prácticas, mucho mejor descritas para mercados anglo-sajones, son usadas principalmente para:
– «Suavizar» los ingresos, mostrando tendencias firmes en lugar de ingresos volátiles o erráticos
– Cumplir con metas o predicciones
– Distraer la atención o retardar malas noticias
– Pagar menos impuestos
La técnicas de contabilidad creativa generalmente caen en una de estas categorías:
– Posibilidad de seleccionar entre distintos métodos contables (ej. inventario FIFO vs. LIFO)
– Necesidad de hacer ciertas estimaciones, juicios o predicciones para ciertas transacciones (ej. estimar la vida útil de un activo)
– Inclusión de transacciones artificiales para diferir o adelantar ganancias (ej. vender un activo a un banco, para después hacer leasing sobre el mismo)
– Sincronizar transacciones legítimas de forma que den cierta impresión (ej. vender un activo cuyo valor actual es muy superior al valor histórico, para aumentar el ingreso)
Como gerente, auditor o inversionista, debe poder reconocer las señales de peligro, que anuncian el deterioro de la contabilidad de una empresa:
– Registro de ventas muy temprano: antes que se haya concretado, o cuando aún queda incertidumbre sobre la misma o no se haya completado la entrega o servicio.
– Registro de ventas falsas: registrar ventas cuando sólo se hizo un intercambio o registrar dinero devuelto por un proveedor como ventas.
– Inflar los ingresos: reconocer ganancias no-recurrentes, como la venta de un activo.
– Diferir egresos actuales: capitalizar costos erroneamente, depreciar o amortizar demasiado lento o no eliminar activos que hayan perdido su valor.
– No reportar pasivos: no acumular pasivos esperados o de contingencia, mantener deudas fuera de la contabilidad.
– Diferir ingresos actuales: crear reservas de ingresos para períodos posteriores
– Adelantar gastos futuros: acelerar gastos discrecionales, registrar gastos especiales