Cómo prepararse para una fiscalización remota de la SUNAT

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La fiscalización tributaria en el Perú atraviesa un proceso de transformación estructural impulsado por la digitalización de los procedimientos administrativos. Con la entrada en vigencia del Decreto Supremo N.º 303-2025-EF, la SUNAT ha consolidado el uso de herramientas tecnológicas que permiten ejercer sus facultades de fiscalización sin necesidad de presencia física, incorporando de manera regular la comparecencia remota y el acceso a los sistemas contables electrónicos de los contribuyentes.

Este nuevo escenario exige una preparación distinta por parte de los contribuyentes y, especialmente, de los contadores, quienes asumen un rol cada vez más relevante en la gestión del riesgo tributario. La fiscalización remota no solo evalúa el cumplimiento formal de las obligaciones, sino también la consistencia técnica de los registros contables, la trazabilidad de las operaciones y la solidez de los sistemas utilizados para su registro. En este contexto, la improvisación puede generar contingencias significativas.

1. El nuevo enfoque de la fiscalización tributaria
La fiscalización remota no debe entenderse como una modalidad simplificada del control tributario. Por el contrario, se trata de un mecanismo que permite a la SUNAT realizar un análisis más profundo y oportuno de la información del contribuyente.
A través de comparecencias virtuales y accesos digitales, la administración tributaria puede:

  • Formular consultas en tiempo real sobre operaciones específicas.
  • Contrastar información contable, tributaria y financiera de manera inmediata.
  • Identificar inconsistencias entre lo declarado y lo registrado en los sistemas.

Para el contador, ello implica que la fiscalización deja de ser un proceso diferido para convertirse en una actuación interactiva, en la que la claridad técnica y la coherencia de la información cobran especial relevancia.

2. Diagnóstico previo de la situación contable y tributaria
La preparación para una fiscalización remota debe iniciarse con un diagnóstico integral de la situación del contribuyente. Este diagnóstico no debe limitarse a verificar el cumplimiento de las obligaciones formales, sino que debe evaluar la calidad de la información contable.
Es recomendable revisar, entre otros aspectos:

  • La correspondencia entre libros electrónicos y declaraciones juradas.
  • La consistencia de los saldos contables a lo largo de los periodos fiscalizados.
  • El adecuado registro de operaciones complejas, como operaciones con partes vinculadas, provisiones, ajustes contables y operaciones no habituales.
  • La correcta sustentación documental de las operaciones relevantes.

Este análisis permite identificar contingencias antes de que sean detectadas por la SUNAT y adoptar medidas correctivas oportunas.

3. Evaluación y ordenamiento del sistema contable electrónico
Uno de los principales focos de la fiscalización remota es el sistema contable utilizado por el contribuyente. La SUNAT, al acceder a dichos sistemas, no solo revisa cifras, sino también procesos.
En este sentido, el contador debe verificar que:

  • El plan contable esté correctamente estructurado y actualizado.
  • Los asientos contables respondan a criterios técnicos y normativos claros.
  • Exista coherencia entre los distintos módulos del sistema.
  • Los reportes generados por el sistema coincidan con los libros electrónicos presentados a la SUNAT.

Asimismo, resulta fundamental contar con respaldos periódicos de la información contable y con documentación que explique la lógica de los procesos automatizados.


4. Preparación específica para el acceso de la SUNAT a los sistemas
Cuando la SUNAT solicita perfiles de acceso a los sistemas contables, el riesgo no radica únicamente en el contenido de la información, sino también en la forma en que se gestiona dicho acceso.
Antes de otorgar acceso, es recomendable:

  • Crear perfiles de usuario con permisos limitados, exclusivamente de lectura.
  • Registrar internamente las fechas, horarios y alcance del acceso otorgado.
  • Asegurar que el personal involucrado conozca el procedimiento a seguir.
  • Verificar que la información mostrada sea coherente con lo declarado.

Una gestión adecuada del acceso contribuye a proteger la información del contribuyente y a evitar interpretaciones erróneas por parte de la administración tributaria.

5. Organización y preparación para la comparecencia remota
La comparecencia remota es una actuación formal dentro del procedimiento de fiscalización y debe ser tratada como tal. Una preparación inadecuada puede derivar en respuestas imprecisas o contradictorias que luego se conviertan en sustento de reparos tributarios.
Previo a la comparecencia, el contador debe:

  • Analizar detalladamente la citación y los temas a tratar.
  • Coordinar con el contribuyente los aspectos que serán abordados.
  • Preparar documentación de respaldo y argumentos técnicos.
  • Definir una estrategia de respuesta alineada con la información registrada.

Durante la comparecencia, es recomendable ceñirse estrictamente a las consultas formuladas y evitar adelantar información que no haya sido solicitada.

6. Gestión de la comunicación con el contribuyente
La fiscalización remota también exige una adecuada gestión de la relación entre el contador y el contribuyente. En muchos casos, el desconocimiento del cliente sobre el alcance de la fiscalización puede generar respuestas inadecuadas o exposiciones innecesarias.
Por ello, el contador debe:

  • Explicar claramente el procedimiento y sus implicancias.
  • Establecer pautas de comunicación durante la fiscalización.
  • Advertir sobre la importancia de no improvisar respuestas.
  • Mantener un registro de las recomendaciones brindadas.

Una comunicación clara y documentada contribuye a reducir riesgos y fortalece la posición del contribuyente.

7. Delimitación de la responsabilidad profesional
El incremento de la participación del contador en fiscalizaciones remotas hace indispensable delimitar adecuadamente su responsabilidad profesional. La ausencia de límites claros puede generar cuestionamientos posteriores.
Es recomendable:

  • Definir contractualmente el alcance de la asesoría durante la fiscalización.
  • Documentar las instrucciones recibidas del contribuyente.
  • Evitar asumir decisiones que corresponden al ámbito empresarial.

Esta delimitación protege al profesional y refuerza la seguridad jurídica de la relación profesional.

8. La fiscalización remota como oportunidad de mejora
Si bien la fiscalización remota puede percibirse como un riesgo, también representa una oportunidad para fortalecer la gestión contable y tributaria. Un sistema ordenado, coherente y debidamente sustentado reduce significativamente la posibilidad de reparos.
En este contexto, el contador asume un rol estratégico orientado a la prevención y mejora continua, contribuyendo no solo al cumplimiento tributario, sino también a la eficiencia y transparencia de la gestión empresarial.

Conclusión
Prepararse para una fiscalización remota de la SUNAT implica adoptar un enfoque integral que combine conocimiento normativo, orden contable, adecuada gestión de sistemas y comunicación efectiva con el contribuyente. El Decreto Supremo N.º 303-2025-EF consolida un modelo de fiscalización más inmediato y tecnológico, en el que la preparación previa es determinante.
En este nuevo escenario, la labor del contador se redefine como un elemento central en la gestión del riesgo tributario. La fiscalización remota no admite improvisaciones: exige planificación, criterio técnico y una actitud preventiva permanente.

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