
Si bien la población ocupada (que cuenta con algún tipo de trabajo) en Lima Metropolitana creció un 3% en 2025, alcanzando a más de 5.6 millones, se observó un mayor dinamismo en un grupo en específico: los trabajadores de 45 años a más aumentaron 8% respecto al 2024.
Esta variación significó que el grupo de mayor edad sumó más de 165,000 trabajadores en el último año, lo que significó que, en total, se registraron más de 2.2 millones en el 2025.
Mientras que el grupo de trabajadores de 24 a 44 años agregaron solo 63,600 (total: 2.7 millones) y los de 14 a 24 años perdieron 67,000 (total: 640,900).
El acelerado avance de este grupo de trabajadores viene marcando una tendencia a seguir con incidencia directa en la composición del mercado laboral en Lima Metropolitana.
UNA BRECHA QUE SE CIERRA
Los trabajadores que explican, principalmente, el mercado laboral en la capital son los de 25 a 44 años. En 2019, por ejemplo, totalizaron más de 2.59 millones, representando más de la mitad del total ocupados. Entonces, la brecha con los trabajadores de 45 años a más era de más de 42%. Hoy el escenario se acortó significativamente.
Entre el 2019 y el 2025, los trabajadores de 45 años a más subieron en un 50%, hasta superar los 2.2 millones, mientras que en el ámbito de 25 a 44 años lo hizo en un 5.5% (hasta los 2.7 millones). Esto ocasionó que la otra brecha de 42% se reduzca en más de la mitad hasta menos de un 18%.
En detalle, en los dos últimos años, el ritmo de crecimiento promedio del grupo de mayor edad casi triplicó al registrado entre los de 25 a 44 años (un 3% versus un 8.5%). Frente al empleo en general (3.8%), la velocidad de creación de puestos de trabajo es más del doble.
Esta tendencia se replica al analizar el rubro de empleos adecuados, aunque la brecha acortada es menor. En 2019, la diferencia entre los trabajadores de 25 a 44 años y los de 45 a más era de casi 50%. En 2024, esta se redujo un 32%, y al 2025, se redujo a una distancia de 27%, identificó Gestión. Esto es equivalente a una diferencia de 357,400 trabajadores, cuando en 2019 era más de 910,000.
Observados sus ritmos de crecimiento entre ambos grupos de edades, la diferencia es de casi el doble (un 8% frente a un 14%). Solo en 2025, por ejemplo, la población con empleo adecuado entre los de 45 años a más aumentó en 17%, mientras que en los 25 a 44 fue de 10%.
Este crecimiento del empleo entre los mayores de edad está directamente relacionado a perfiles más calificados. Segmentando el empleo adecuado por niveles de educación, en 2019, el principal grupo eran los que contaban con secundaria (1.4 millones), seguido de los de superior universitaria (951,000).
Seis años después, los trabajadores de mayor calificación comparten el primer lugar con quienes culminaron el colegio. Ambos rubros explicaron más de 1.36 millones de plazas al cierre del 2025.
RAZONES DE CRECIMIENTO
Los trabajadores de 45 años a más se caracterizan por tener amplia experiencia laboral, lo que les permite anticiparse a problemas y riesgos en sus sectores.
Estos perfiles aportan en buena medida criterio profesional. Además, requieren de poca supervisión, por lo que se les suele delegar confianza. También está el factor, que incide en el clima laboral, de que tienen mejores habilidades blandas, hay un mayor manejo de emociones.
El dinamismo de las empresas se vio afectado por la pandemia y luego por la recesión económica del 2023, con lo que se tendría un “efecto desembalse” en términos de productividad, desde el 2024, que demandaría perfiles que otorguen resultados en el corto plazo.
FACTORES DE RIESGO
La lectura de este panorama no resulta tan optimista por sus implicancias demográficas.
Que sea algo bueno no me parece tan automático de concluir. Es el síntoma de un gran problema porque lo que no quiere es que el mercado laboral tenga de jóvenes masivamente, pues traen nuevas capacidades y habilidades. Eso lo estamos perdiendo.
El fuerte crecimiento del grupo de mayor edad respondería a un escenario preocupante: no se viene realizando capacitaciones y trabajo de formación en los más jóvenes, por lo que las empresas no encuentran, en el mercado laboral, perfiles con habilidades suficientes que cubran sus expectativas.
En los últimos años, hubo caída en las inversiones para formación. Esto debe cambiar. Es urgente integrar a los trabajadores más jóvenes porque son un caldo de cultivo para las economías ilegales.
Debe impulsarse una política pública de capacitación a los más jóvenes, de manera que se eviten graves consecuencias para el país.
En los últimos años, hubo caída en las inversiones para formación. Esto debe cambiar. Es urgente integrar a los trabajadores más jóvenes porque son un caldo de cultivo para las economías ilegales.




































