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Empleo avanza en Perú, pero desempleo juvenil sigue cayendo, ¿cambiará la tendencia?

Aunque el mercado laboral nacional mostró signos de recuperación, el deterioro del empleo juvenil y las brechas de calidad marcaron el ritmo del semestre. Conoce las razones y por qué los expertos advierten que la mejora es poco sostenible si no se consolida la inversión privada y la integración de los más jóvenes.

En los primeros cinco meses del 2025, el mercado laboral limeño mostró una recuperación modesta y desigual.

En Lima Metropolitana, la población ocupada aumentó 2,0% interanual en el trimestre móvil marzo-abril-mayo, alcanzando los 5 millones 512 mil 200 trabajadores, mientras que la tasa de desempleo se redujo de 7,2% a 5,6%, según cifras del INEI. Sin embargo, el subempleo siguió afectando a más del 40% de los ocupados.


En Lima Metropolitana, donde se dispone de datos más actualizados, el empleo adecuado creció apenas 0,4% en el mencionado trimestre frente al mismo periodo del 2024, un desempeño que el investigador principal de Grade, Miguel Jaramillo, calificó como “bastante mediocre”.

A su juicio, lo más preocupante fue el aumento de la inactividad, especialmente entre los jóvenes. “Tenemos 100.000 jóvenes menos ocupados que el año pasado. La mayoría ni siquiera busca empleo, ha salido del mercado laboral”, afirmó.

La caída de la ocupación juvenil fue particularmente drástica en el primer trimestre. Según el INEI, en Lima, se redujo 15,3% interanual, y no hubo señales de recuperación posterior.

La economista Luciana Cáceda, del Instituto Peruano de Economía (IPE), confirmó que esta tendencia se mantiene desde el 2022. “La tasa de desempleo juvenil se mantuvo en dos dígitos y llegó a 11,3% en el primer trimestre. Es un problema estructural que seguirá presente”, advirtió.

Ambos especialistas coincidieron en que la exclusión de los jóvenes compromete el futuro del mercado laboral. “Las características de los primeros empleos predicen las de los futuros. Si los jóvenes no logran insertarse ahora, menos lo harán en diez años”, remarcó Jaramillo.

Mejora parcial en la calidad del empleo

Aunque el empleo adecuado creció 10,7% en Lima Metropolitana durante el primer trimestre, el subempleo (personas que trabajan pocas horas o ganan por debajo de lo necesario para cubrir sus necesidades básicas) disminuyó 11,2%, lo que sugiere una mejora relativa en la calidad del trabajo.

No obstante, Cáceda sostuvo que esta evolución respondió más a factores coyunturales y que aún se requiere una reforma estructural. “La calidad solo mejorará si se impulsa la inversión privada y se alinea la regulación laboral”, señaló.

Para Jaramillo, la inversión privada continuó estancada y el país dependió del exceso del gasto público. “Llevamos años creciendo a partir de la inversión pública. El desempeño privado ha sido pobre y no creo que eso esté cambiando”, apuntó.

Cáceda sostuvo que el crecimiento del empleo estuvo impulsado por sectores vinculados al consumo, como comercio y servicios, lo que también contribuyó al crecimiento del PBI (3,9%) y del consumo privado (3,8%) en el primer trimestre. Sin embargo, Jaramillo fue más escéptico. Aunque reconoció que el dinamismo comercial refleja cierto optimismo, cuestionó que el crecimiento del empleo (0,4% en Lima) fuera suficiente para sustentar una recuperación sólida del consumo.

“El consumo depende de cuán estables se sienten los trabajadores. Hoy, solo un pequeño porcentaje tiene confianza en que podrá mantener su empleo. El resto no”, afirmó.

¿Qué esperar para la segunda mitad del año?

Desde el IPE, se proyectó que la inversión privada crecería 7,5% en el segundo trimestre del año, después de haber registrado una tasa de 8,8% en el primero. Esto podría seguir favoreciendo la creación de empleo, aunque se advirtió que el panorama electoral introduce riesgos importantes. “Con más de 40 partidos y la posibilidad de discursos radicales, hay riesgo de desaceleración hacia fines del 2025”, advirtió Cáceda.

A ello se suma la heterogeneidad territorial. Mientras en Lima el empleo creció solo 1,7% en el primer trimestre, versus el mismo periodo del 2024 —su ritmo más bajo desde el 2021—, en otras regiones hubo un repunte del agro formal, con un crecimiento de 35,9% en el empleo agrícola. “La recuperación está ocurriendo, pero es desigual y vulnerable. Si no se integra a los jóvenes ni se recupera la inversión privada, el empleo no podrá sostener el crecimiento”, concluyó Jaramillo.

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