¿Se debe pagar un servicio de un no domiciliado para considerarlo como gasto?

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Debido a la coyuntura que hemos vivido en el 2020 a raíz de la emergencia por el COVID-19, en el Perú se incrementaron los servicios prestados por sujetos no domiciliados, representados en su mayoría por la prestación de servicios digitales, la utilización de plataformas digitales, los programas y las aplicaciones, los cuales permitían la comunicación remota para realizar videoconferencias, capacitaciones, asesorías, asistencia técnica, publicidad, enlaces para realizar pagos, entre otros.

Ese mayor despliegue de operaciones con sujetos no domiciliados implicaba, en la mayoría de situaciones, la generación de rentas de fuente peruana. Esto al amparo de lo señalado por el texto del artículo 9 de la Ley del Impuesto a la Renta, lo cual implicaba que correspondía efectuar retenciones por parte del usuario de los servicios.

Por ello, en aplicación de lo señalado por el artículo 56 de la LIR, correspondía efectuar la retención del impuesto a la renta al sujeto no domiciliado que hubiera generado rentas de fuente peruana, lo cual implicaba necesariamente que se debía cumplir con declarar dicha retención por medio del PDT N.° 617 Otras Retenciones.

Ahora bien, las preguntas inmediatas que surgen son las siguientes: ¿en qué momento correspondía realizar la retención?, ¿era suficiente el registro contable de la operación o era necesario que se realice el pago?

Es pertinente indicar que hasta el 31 de diciembre del 2018 estaba vigente el texto del segundo párrafo del artículo 76 de la Ley del Impuesto a la Renta, el cual precisaba que los contribuyentes que contabilicen como gasto o costo las regalías y retribuciones por servicios, asistencia técnica, cesión en uso u otros de naturaleza similar, a favor de no domiciliados, deberán abonar al fisco el monto equivalente a la retención en el mes en que se produzca su registro contable, independientemente de si se pagan o no las respectivas contraprestaciones a los no domiciliados.

Lo mencionado en el párrafo anterior implicaba que solo era exigible que se produzca el registro contable del costo o gasto, para el sustento de la operación dentro del ejercicio gravable, sin necesidad de que exista el pago o acreditación, exigiéndose así únicamente el pago de la retención del impuesto a la renta.

Debemos aclarar que el segundo párrafo del artículo 76 antes señalado fue derogado por la Única Disposición Complementaria Derogatoria del Decreto Legislativo N.° 1369, el cual entró en vigencia a partir del 1 de enero del 2019.

En este mismo dispositivo, apreciamos que el artículo 4 del Decreto Legislativo N.° 1369 incorporó, a partir del 1 de enero del 2019, el literal a.4) al artículo 37 de la Ley del Impuesto a la Renta, el cual regula el principio de causalidad, por lo que serían deducibles como gasto para producir y mantener la fuente productora de renta:

Las regalías y retribuciones por servicios, asistencia técnica, cesión en uso u otros de naturaleza similar, a favor de beneficiarios no domiciliados, podrán deducirse como costo o gasto en el ejercicio gravable a que correspondan cuando hayan sido pagadas o acreditadas dentro del plazo establecido por el reglamento para la presentación de la DD. J J. correspondiente a dicho ejercicio.

Los costos y gastos referidos en el párrafo anterior que no se deduzcan en el ejercicio al que correspondan serán deducibles en el ejercicio en que efectivamente se paguen, aun cuando se encuentren debidamente provisionados en un ejercicio anterior.

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Según se aprecia, ya no resultaría aplicable la regla de la provisión contable del gasto y el pago único de la retención al sujeto no domiciliado para que el gasto sea deducible, toda vez que, desde el 1 de enero del 2019, se exige el pago o acreditación del monto que corresponde al sujeto no domiciliado, regla que también es aplicable al ejercicio gravable 2020 que actualmente es materia de presentación de la DD. JJ. anual 2020.

Considerando que el 2020 ha sido un año muy difícil económicamente para las empresas y han efectuado postergaciones del pago de sus obligaciones a sus proveedores, incluyendo a los sujetos no domiciliados, cabe preguntarse si en el caso de una empresa no domiciliada que prestó el servicio de uso de una plataforma digital para realizar transacciones comerciales —siendo el monto del servicio de S/ 34,000—, dicha empresa peruana solo pudo cancelar S/ 20,000 hasta el 31 de diciembre del 2020. Entonces, ¿cuándo la empresa podrá sustentar como gasto, para efectos de la determinación de la renta neta de tercera categoría, los S/ 14,000 restantes?

Teniendo en cuenta el literal a.4) del artículo 37 de la Ley del Impuesto a la Renta, podemos indicar que si los S/ 14,000 restantes son cancelados en el 2021, pero antes de la presentación de la Declaración Jurada Anual del Impuesto a la Renta del 2020, se podrán considerar como gasto en dicho ejercicio. Por el contrario, si la suma restante se paga luego de la fecha de presentación de la respectiva declaración jurada, entonces será considerado como gasto del 2021.

Finalmente, evitemos contingencias con el fisco al momento de la deducción del gasto.

Fuente: Revista Actualidad Empresarial (De Mario Alva Matteucci)

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