¿Cuáles son los impactos de la NIIF 16 en la Valorización de Empresas?

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La Vigencia de la Norma Internacional de Información Financiera N°16 – NIIF 16 “Arrendamientos” trae nuevos retos financieros y contables respecto al tratamiento de los arrendamientos financieros y operativos. Esto conlleva a que no exista una distinción entre  estos dos tipos de arrendamientos, dando las pautas para el uso de un solo modelo de reconocimiento de los mismos.

Dentro de este marco, la NIIF 16 trae algunos impactos financieros como el incremento de los márgenes EBITDA (utilidad operativa antes de cargos por depreciación, amortización e impuestos) y mayores niveles de apalancamiento en los negocios que mantienen arrendamientos clasificados hoy como operativos. Esto último, debido a que el tratamiento contable de dichos arrendamientos (operativos) será el mismo al considerado en los arrendamientos financieros, reconociendo los activos y pasivos asociados al arrendamiento en el Balance General.

El principio de la NIIF 16 para tratar los arrendamientos operativos como arrendamientos financieros se basa en guardar consistencia con la naturaleza del propio arrendamiento, el cual tiene una finalidad de financiamiento.

Dentro de los múltiples impactos financieros de la NIIF 16 y los desafíos que trae en el ámbito contable y de la operación del negocio, surgen varias preguntas en cómo impacta esta norma financiera en la determinación de Valor de los Negocios. ¿Debería cambiar el valor de las empresas por la implementación de la NIIF 16?, ¿Cómo afectan los mayores niveles de apalancamiento en las tasa de descuento? ¿Tiene el mismo impacto la NIIF 16 en el valor de las empresas que en el valor de mercado patrimonial o de los accionistas?

Para poder responder estas preguntas debemos retroceder un paso, reconociendo que el valor de un negocio se basa en la capacidad de la empresa para poder generar flujos de caja a través del uso combinado de sus activos, marca, relacionamiento con clientes, posicionamiento en el mercado así como las inversiones necesarias para soportar el plan de negocios. Por otro lado, para determinar el valor de mercado del patrimonio o para los accionistas, debemos considerar además los niveles de deuda financiera que tienen los negocios.

Previo a la NIIF 16, los arrendamientos operativos eran tratados como un gasto operacional impactando directamente en el flujo operacional desde un punto de vista sin deuda. Con la NIIF 16 este gasto operacional será tratado como un gasto financiero, generando que se tenga un mayor flujo de caja a nivel operacional (mayor EBITDA).

Otro efecto con la NIIF 16, es el mayor nivel de apalancamiento observado en el balance dado el reconocimiento del pasivo asociado al arrendamiento. Esto podría provocar que las tasas de descuento consideradas para descontar flujos de caja operacionales – WACC (Weight average Cost of Capital) sean distintas a la estimadas previo a la NIIF 16.

La tasa de descuento construida bajo la metodología WACC es una tasa que pondera los rendimientos de mercado exigidos al Patrimonio y a la Deuda en base a una estructura objetivo o de mercado. Por tanto, al aumentar la estructura de apalancamiento del sector, se tendría un efecto de una mayor tasa de descuento por aumentar el rendimiento exigido al patrimonio (beta apalancado) y un efecto de una menor tasa de descuento por una mayor ponderación del rendimiento exigido a la deuda. Esto último podría generar que el efecto combinado en el patrimonio y la deuda por el mayor apalancamiento resulte en una menor tasa de descuento que aumente el valor del negocio o de la empresa. Cabe destacar que este punto se debe analizar con cuidado, basándose en el tratamiento que le podrían dar las instituciones financieras para efectos del cálculo de los ratios de cobertura.

Por otro lado, existe un efecto por la depreciación del activo que se reconoce también como parte de la NIIF 16. La depreciación para fines de la estimación del valor del negocio sólo tiene un efecto para el cálculo del impuesto a la renta. En base a lo anterior, el efecto de la depreciación en el valor del negocio dependerá del tratamiento o la posición tributaria; por ejemplo, en el caso hipotético que la depreciación proveniente de arrendamientos basado en la NIIF 16 no sean deducibles tributariamente, significará una mayor pago de impuesto a la renta respecto a una posición donde dicha depreciación sea deducible, impactando en un menor y mayor valor empresa respectivamente.

Dado los puntos mencionados anteriormente, con la entrada de la NIIF 16 potencialmente se podría prever un mayor o menor Valor Empresa o Activos, esto dependiendo del tipo de operación del negocio y su estructura de capital. Sin embargo, esto solo sería válido siempre que, previo a la NIIF 16, se haya contemplado el uso del arrendamiento operativo como parte de la estimación de los flujos de caja operacionales y no como deuda. Esta discusión no es nueva, y existen desde antes de la NIIF 16 posiciones que recomendaban considerar a los arrendamientos operativos como arrendamientos financieros para fines valuación (en casos donde claramente hubiesen sido un financiamiento implícito). Evidentemente, si el tratamiento anterior se hacía bajo la lógica de arrendamiento operativo como un arrendamiento financiero no habría hoy un impacto en las valuaciones sin embargo es probable que ese no haya sido el tratamiento en muchos casos, y por tanto, el valor podría cambiar solo por la aplicación de la norma y la obtención de distintos niveles de EBITDA y deuda.

Pero, ¿qué pasa con el valor de mercado del patrimonio o de los accionistas? respecto a este punto, el valor de mercado del patrimonio no debería verse impactado significativamente por la entrada de la NIIF 16, debido a que si bien se prevé un aumento en el flujo operativo, también se tiene el aumento de un pasivo asociado al arrendamiento. Es por ello que el efecto en el valor de mercado del patrimonio sería potencialmente nulo – con la única excepción del efecto tributario que puede tener la depreciación y gastos financieros producto a la aplicación de la norma

En conclusión, la entrada en vigor de la NIIF 16 contempla desafíos tanto en los aspectos contables como financieros, debiéndose tener mucha atención en cómo tratarlo en cada caso y dependiendo del tipo de operación del negocio, con fines de determinar adecuadamente el valor de las empresas, ya sea a través de enfoque de ingresos, así como a través del enfoque de mercado (múltiplo de cotizaciones de empresas comparables y transacciones comparables).

Por: Fredery Carrasco  -perspectivasperu.ey.com


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