
Por Jorge Arbulú (*)
Actualmente está muy extendido el uso del término Ebitda y, sin embargo, no muchos podrían explicar su significado, su utilidad y sus limitaciones. Ante esta realidad me parece oportuno que recordemos para qué sirve y para qué no sirve, con el propósito de evitar caer en algunos errores en su aplicación.
El Ebitda, o Earnings Before Interest, Taxes, Depreciation and Amortization, se obtiene a partir del estado de pérdidas y ganancias de una empresa: es la utilidad antes de descontar los intereses, las depreciaciones, las amortizaciones y los impuestos. Por ser una cifra obtenida a partir del estado de pérdidas y ganancias, parece conveniente utilizarlo como un indicador de la rentabilidad del negocio, es decir: al prescindir de cuestiones financieras y tributarias, así como de gastos contables que no significan salida de dinero, se podría utilizar comparativamente para evaluar resultados, ya sea dividiendo dicho término entre la inversión realizada o entre las ventas hechas en un período de tiempo.